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‘Malos tiempos en El Royale’, buenos tiempos para el cine

Crítica de 'Malos tiempos en El Royale'
'Malos tiempos en El Royale'
‘Malos tiempos en El Royale’, buenos tiempos para el cine

Este viernes 16 de noviembre se estrena ‘Malos tiempos en El Royale’, una película interesante que provocará amores y odios.

Me senté en la butaca de cine con la emocionante intuición de que ‘Malos tiempos en El Royale’ es esa clase de película que despierta tantas alabanzas como críticas negativas. Siempre es interesante ponerse a prueba ante proyectos como este y terminar cayendo hacia un lado o hacia el otro, con las respectivas conclusiones que de esta elección se pueden extraer. Por ejemplo, sobre el tipo de cine que nos gusta.

Desde este mismo 16 de noviembre, los espectadores pueden retarse con ‘Malos tiempos en El Royale’. Los más atrevidos y también los más conservadores, que quizá se lleven una sorpresa. ‘Malos tiempos en El Royale’ puede no ser una película para todo el mundo, pero merece la pena descubrir en qué grupo entras.

¿De qué va?

Siete desconocidos, cada uno con un secreto, se reúnen en el hotel El Royale, en el lago Tahoe, un lugar ruinoso con un oscuro pasado situado en plena frontera entre California y Nevada. En una tormentosa noche, todos se enfrentarán a su destino, a sus decisiones, a sus pasiones y a los bajos fondos del ser humano. “Antes de que todo se vaya al infierno”, termina rezando la sinopsis.

Jeff Bridges, Cynthia Erivo, Dakota Johnson, Lewis Pullman, Cailee Spaeny, John Hamm y Chris Hemsworth son los grandes nombres del reparto, los siete desconocidos que se encontrarán en El Royale, un tétrico hotel en el que probablemente nadie se alojaría en nuestra realidad… A no ser que estés desesperado, claro.

¿Y qué voy a ver?

En ‘Malos tiempos en El Royale’ vamos a ver una consecución de historias que terminan entrelazándose con bastante acierto (aunque con “peros”), rodadas además de manera interesantísima. Drew Goddard, director y guionista, hace un excelente trabajo a la hora de contar cosas, pues esta película es visualmente preciosa y llamativa hasta decir basta. Magnética por momentos, gracias en parte a que está muy bien interpretada y a que los personajes lo tienen todo para que no queramos despegar los ojos de la pantalla.

Y me hubiera gustado, por lo anterior y por lo que vendrá después, no tener que hablar de “peros”, porque la tenía muchas ganas y porque lo tenía todo para ser una de las películas del año. Pero aquí estoy, preguntándome si lo que le pasa es que le sobran minutos o que, al contrario, le faltan.

Le sobran minutos porque una de las sub-tramas (no diré más) no termina de encajar con el plan final de la película, con el conjunto. No se resuelve, o se queda en el aire a propósito. Entonces, ¿por qué no eliminarla? Esta idea, que vi clara en el momento del visionado, me ha llevado a pensar, por otro lado, que quizá ese plan no esté del todo plasmado. O del todo aprovechado, porque Goddard sabe muy bien cómo contar una historia, pero reflexiono y no tengo del todo claro qué historia nos ha contado. Como si ‘Malos tiempos en El Royale’ estuviera incompleta, como si lo que al final pasara es que le faltan minutos y no le sobran. Y esta confusión es un “pero” muy gordo.

Dakota Johnson

Pero las sensaciones fueron buenas, muy buenas a ratos. Aunque también fueron intermitentes. Esperaba un final apoteósico y aunque buena parte de los últimos minutos son sensacionales, justo antes del clímax la narración parece detenerse. Chris Hemsworth, en un papel menos anecdótico del que se comentó en un principio, le imprime una clase diferente de energía y de fuerza que encaja bien con esa especie de pausa que vivimos. Y no está mal, pero me hubiera gustado no tener que detenerme cuando parecía que había llegado el momento de meter quinta y acelerar hasta la meta.

Esas sensaciones buenas llegaron en otros momentos que no esperaba tanto; algunos incluso me hicieron botar en la butaca. Escuché un par de gritos ahogados a mi lado y también varias risas. Yo sonreí mucho, y cuando me sonrío tantas veces de esta manera, como diciendo “pero qué bien está esto hecho”, la conclusión suele ser una: la película me gusta.

A pesar de lo anterior, y también porque lo que me chirriaba se me iba olvidando, ‘Malos tiempos en El Royale’ me gustó. Con todo y al final, parece que estoy en el primer grupo, en el de las alabanzas. Aunque en esta ocasión sea con “peros”, puedo decir que es una buena película, que además brilla en varios momentos.

Chris Hemsworth

Y son buenos tiempos para el cine, porque estamos haciendo este tipo de películas. Más allá de mi opinión final, me alegra que haya cineastas como Drew Goddard que apuesten por historias que se salen de lo corriente y que pueden no conducir a ninguna parte concreta, porque lo importante y lo disfrutable es el camino. Algo así es ‘Malos tiempos en El Royale’. No recuerdo haber sentido la necesidad imperiosa de unir las piezas antes de que me las dieran juntas, como sucede con los mejores thrillers, pero tampoco necesité necesitarlo -valga la redundancia.

¿Voy al cine a verla?

Sí. Sobre todo si, como yo, agradeces ver cosas diferentes en pantalla, propuestas que te plantean viajes inquietantes para salir un poco de la comodidad del thriller clásico (sin desmerecer este género, jamás quisiera). Adelante con ‘Malos tiempos en El Royale’.

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